A un sombrero
Inspirado por el poema de Francisco de Quevedo a Luis de Góngora
Al Presidente del Pueblo (sic)
Érase un sujeto a un sombrero pegado,
Érase un tonto superlativo,
Érase un alelado llamativo,
Érase el estulto más acendrado.
Érase un seso mal encajado,
Érase un númen del pueblo,
Érase un efluvio de retablo,
Era el cacumen más improvisado.
Érase un monumento al azar,
un tótem bambeado,
sólo plagas logra invocar.
Érase un necio infinito,
sordo y tan emperrado,
que se ha vestido de delito.